
Castel Nuovo
Conocido popularmente como Maschio Angioino (Torreón angevino), es un castillo medieval italiano construido en la ciudad de Nápoles.
Tras su ascenso al trono de los reinos de Nápoles y Sicilia , Carlos de Anjou trasladó la capital desde Palermo a Nápoles; y a pesar de que ya existían en la ciudad el Castel dell’Ovo y el Castel Capuano, dispuso la elección de otro castillo donde albergar su corte.
En 1279 comenzaron las obras de construcción bajo la dirección del arquitecto francés Pierre de Chaule, siendo terminado al cabo de tres años el castillo. Debido a las revueltas ocurridas durante las vísperas sicilianas, el castillo permaneció deshabitado hasta 1285, cuando fue ocupado por Carlos II de Anjou.
En 1294 fue escenario de la abdicación del papa Celestino V y la elección de su sucesor Bonifacio VIII; bajo el reinado de Roberto I de Nápoles (1309-1343) el castillo fue ampliado y embellecido. En 1347 fue saqueado por las tropas de Luis I de Hungría y hubo de ser restaurado antes del regreso de Juana I de Nápoles.
El castillo fue nuevamente atacado en 1494 por las tropas francesas de Carlos VIII durante la primera guerra de Nápoles, y en 1503 por las fuerzas españolas de Pedro Navarro, bajo las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, durante la segunda guerra de Nápoles. Con la anexión de Nápoles a la corona de Aragón en la condición de virreinato en 1504, el castillo perdió su función de residencia real, que no recuperaría hasta 1734, cuando Carlos VII de Nápoles (más tarde, Carlos III de España) tomase posesión del trono napolitano.
El imponente arco de triunfo de de mármol blanco de un solo lado, construido en 1470, conmemora la entrada de Alfonso V de Aragón en Nápoles en 1443. Se encuentra entre las dos torres occidentales del castillo angevino. Tiene 35 m de altura y se ha alargado en dos arcos apilados. Algunos informes afirman que los arcos habían sido originalmente planeados frente a un arco independiente para la Piazza del Duomo, pero que un oficial al servicio de Alfonso, Niccolo Bozzuto, cuya casa iba a ser arrasada para dar cabida al monumento, convenció al rey para cambiar el sitio al Castel Nuovo.


